viernes, 21 de junio de 2013

Detección precoz del melanoma, la segunda oportunidad

Cuando falla la prevención primaria del cáncer de piel, dirigida a impedir que esta enfermedad oncológica se desarrolle, todavía hay una segunda oportunidad para combatirlo: la prevención secundaria, que consiste en detectar de manera precoz el tumor cutáneo. Para ello, las personas con lunares que hayan cambiado de morfología, tamaño o color deben acudir a las consultas de dermatología para que las examine un especialista.
 
No hay una edad concreta a partir de la cual sea recomendable acudir al experto. Los nuevos lunares crecen durante la etapa infantil y después es raro que lo hagan. A partir de los 18 años, habría que hacer una primera visita al dermatólogo, aunque por ahora no hay una recomendación clara de qué rutina (cada cuánto) se debe seguir.
 
El melanoma es el cáncer de piel menos frecuente (el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide, respectivamente, son 15 y 6 veces más habituales), pero más agresivo y letal que los anteriores. Sin embargo, cuando se logra su detección precoz, cerca del 90% de las mujeres y entre el 70% y el 80% de los hombres a los que se les diagnostica en España sobreviven a los cinco años. En cambio, cuando el melanoma se descubre en fases más avanzadas, aumenta el riesgo de metástasis (o diseminación a los tejidos vecinos) y la curación desciende al 40% de los casos, según datos de la AEDV. De ahí la importancia de la detección precoz.

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